¿Compensa comprar una moto eléctrica?

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Las motos eléctricas han llegado para quedarse. Son muchas las empresas que ofrecen su alquiler en las grandes ciudades pero, ¿merece la pena comprarse una?


Estas últimas semanas he tenido la oportunidad de probar las diferentes motos de alquiler que han invadido mi ciudad. Me refiero a una invasión porque de la noche a la mañana se ha pasado de no ver ni una sola moto eléctrica a que, mires donde mires, siempre hay una de ellas aparcada en la acera.

Mi experiencia ha sido muy positiva. Son motos muy manejables, extremadamente fáciles de usar, con mucha aceleración y con una velocidad más que suficiente para moverte por la ciudad. La comodidad de cogerlas y dejarlas donde más te convenga no tiene precio.

Ante tan buena experiencia surge la lógica duda: ¿merece la pena comprarse una moto eléctrica?

No es lo mismo una moto que coges y dejas donde quieres, que una moto propia que, como mínimo, tiene que volver siempre a tu casa para cargarse. Vamos a repasar las ventajas e inconvenientes de las motos eléctricas.

Ventajas de la moto eléctrica

La primera de sus ventajas es obvia: no contamina. Al margen de cómo se produzca la electricidad para cargarla, que daría para un extenso debate, una moto eléctrica no produce humos contaminantes, a diferencia de una moto de gasolina, y mucho más si es de dos tiempos.

Compensa moto eléctrica

La segunda de sus ventajas es el consumo. El precio de la gasolina sube sin parar, y es razonable pensar que, a medida que escaseen las reservas de petróleo, subirá más y más. Es por ello que la primera causa de aquellos que compran una moto eléctrica sea abaratar su factura de gasolina.

Caso práctico

Imaginemos que usamos la moto 5 días en semana para ir y volver del trabajo. Consideremos una distancia media de 15 km al día, lo que suponen 300 km al mes.

Vamos a considerar de media un consumo de 4 litros cada 100 km, y un precio de 1,30 €/litro (precio medio en España de la gasolina en julio de 2019). Esto supone un gasto mensual en gasolina de 15,60 €.

Imaginemos ahora que tenemos una moto eléctrica. Consideramos una autonomía de 100 km, por lo que cada 6 días le quitarás la batería para cargarla en tu casa. Imagino que no te querrás arriesgar a quedarte sin batería en medio de un trayecto, así que lo lógico es que todos los viernes cargues tu batería, esto es, 4 cargas completas al mes.

Considerando un precio medio de la luz de 0,13 €/Kwh y una capacidad de la batería de 3Kwh, cada vez que la carguemos gastaremos 0,39 €, lo que hace un gasto mensual de 1,56 €.

Resumiendo, con una moto de gasolina gastamos 10 veces más que con una eléctrica. En 12 meses habremos gastado 168,48 € más con una moto convencional.

Otra ventaja importante es el coste de mantenimiento. Una moto eléctrica apenas tiene mantenimiento, más allá de cambiar los neumáticos como cualquier otra moto. No será necesario cambiar aceite, filtros ni bujías.

La última ventaja importante de las motos eléctricas respecto a las convencionales son los impuestos. Debido a que son vehículos sin emisiones, suelen estar exentas de pagar impuestos municipales y de matriculación.

Inconvenientes de una moto eléctrica

El principal inconveniente de la moto eléctrica es la autonomía. Las motos urbanas actuales ofrecen una media de 100 km de autonomía, lo que las convierte precisamente en eso, motos urbanas.

Al igual que ocurre con los coches eléctricos, todavía no se han alcanzado autonomías (en términos generales) que nos permitan hacer viajes largos sin necesidad de parar a recargar la batería.

Aunque las diferencias se están reduciendo drásticamente, el precio es el segundo inconveniente. A igualdad de prestaciones, una moto eléctrica cuesta algo más que una de gasolina, sin embargo ya es posible comprar motos eléctricas desde 1.500 €.

¿Merece la pena comprarse una moto eléctrica?

En términos económicos y medioambientales parece claro que sí. Una scooter eléctrica media tiene un precio muy parecido al de las scooters convencionales y te permitirá ahorrarte unos cuantos euros al año.

Los modelos que permiten extraer la batería para cargarla en casa o en el trabajo han solucionado el problema de no disponer de un punto de recarga en el garaje o en la vía pública, lo que las hace casi igual de cómodas que tener que parar a repostar en una gasolinera.

El problema de la autonomía sigue haciendo de este tipo de motos una opción fundamentalmente urbana.

En resumen, si lo que quieres es un vehículo para ir a trabajar todos los días, evitando atascos y problemas de aparcamiento, sin salir de tu ciudad, una moto eléctrica es la mejor opción.

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