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Lo que necesita saber sobre las subastas de motocicletas

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Comprar moto en subasta 2

Comprar una moto en subastas de motos puede ser una forma inteligente de acceder a modelos interesantes, lotes de flota o unidades recuperadas, a veces por debajo del precio habitual del mercado. Es un entorno distinto a una compra entre particulares o a un concesionario. Hay reglas, plazos y documentación. Y conviene ir con una idea clara de lo que se busca.

Aun así, no todo gira en torno a “gangas”. Una subasta exige cabeza fría, cálculo y método. Incluso si su objetivo final es comparar con opciones de autoss de segunda mano, como ocurre al revisar anuncios de autos usados en venta, aquí manda el detalle: historial, estado real, costes añadidos y trámites posteriores.

Cómo funcionan las subastas y qué tipos encontrará

En una subasta, el vendedor ofrece una moto con condiciones definidas y los compradores compiten con pujas. Hay subastas presenciales, online y mixtas. Las online suelen mostrar una ficha del lote, fotos y, en algunos casos, informes. Aun con buena información, la clave está en interpretar lo que se ve y lo que no se ve.

También varía el origen del lote. Puede venir de flotas de renting, recuperaciones por impago, vehículos siniestrados, excedentes de empresa, organismos públicos o liquidaciones. Ese origen influye en el mantenimiento previo, en la documentación disponible y en el margen real de negociación, porque en subasta normalmente no existe “negociación” tras el cierre.

Leer la ficha del lote como un profesional

La ficha del lote suele incluir datos básicos: marca, modelo, año, kilometraje, número de bastidor parcial, estado declarado y, a veces, observaciones sobre arranque o daños visibles. Lea cada línea con intención. Si aparece “no verificado” o “sin prueba”, asuma incertidumbre. Si se indica que “arranca” no significa que esté lista para circular.

Mire las fotos con mentalidad de mecánico. Fíjese en horquillas, barras, tijas y llantas por golpes. Revise el alineado visual del manillar y la rueda delantera. Observe el escape, tapas y cárter por fugas. En scooters, preste atención a carenados y anclajes. En motos grandes, revise el estado del radiador, manetas, estriberas y puntas del chasis. Pequeños impactos pueden esconder desviaciones caras.

Cuando haya información sobre revisiones, mejor. Aun así, valore la coherencia: neumáticos gastados con poco kilometraje, puños muy usados, discos con escalón. Esas pistas suelen contar más que una frase genérica en la ficha.

Costes reales: lo que suma después de la puja

El precio final no es solo su puja ganadora. En muchas plataformas se añaden comisiones del organizador, gastos de gestión, impuestos según el tipo de venta y costes logísticos. También puede haber pagos por almacenamiento si no retira la moto a tiempo. Antes de pujar, calcule un “precio total en puerta” y respételo.

En España, tenga presente el coste de ponerla legalmente en circulación. Puede necesitar ITV, tasas de tráfico, cambio de titularidad, impuesto de circulación si aplica, y seguro. Si la moto llega con la batería agotada, neumáticos vencidos o frenos para revisar, su presupuesto se infla rápido. Un juego de neumáticos, kit de transmisión, líquidos y una revisión seria pueden convertir una puja “barata” en una compra cara.

Otra partida olvidada es la llave y el inmovilizador. Algunas motos llegan con una sola llave, o con llaves perdidas. En ciertos modelos, reprogramar llaves o centralitas cuesta bastante. Pida claridad antes, y si no la hay, añada margen.

Riesgos típicos y cómo reducirlos sin complicarse

El riesgo número uno es comprar sin inspección o con inspección limitada. Si existe visita previa, úsela. Lleve linterna, mire el estado del depósito y busque óxido, revise la unión del basculante, observe pérdidas en retenes y examine el cableado. Una moto con estética correcta puede esconder mantenimiento olvidado.

Segundo riesgo: historial confuso. A veces falta parte de la documentación o hay cargas administrativas que requieren gestión. No se trata de asustar, sino de anticipar. Pida condiciones por escrito y lea los términos del organizador. Algunos lotes se venden “tal cual”, sin garantía, y con plazos estrictos.

Tercer riesgo: daños estructurales. En motos con caídas, una inspección visual ayuda, pero no sustituye una revisión técnica. Si ve indicios de golpe fuerte, como llantas marcadas, radiador torcido o subchasis con arrugas, cambie de lote. Hay motos reparables, claro, pero solo si el precio total deja margen real para hacerlo bien.

Estrategia de puja: método, no impulso

La mejor puja es la que ya estaba decidida antes de empezar. Defina su presupuesto máximo con todos los costes sumados. Después, establezca su “punto de salida” y su “tope absoluto”. Cuando el precio cruce ese tope, se termina. Sin excepciones. En subasta, el entusiasmo cuesta dinero.

Observe el comportamiento del mercado dentro de la misma plataforma. Algunos modelos suben siempre al final. Otros se quedan “fríos” por falta de confianza en el estado. Si la plataforma permite puja automática, puede ayudarle a no entrar en guerras emocionales. Si no la permite, anote sus cifras y puje con calma.

Un consejo práctico: priorice motos con información clara, fotos completas y condiciones transparentes. Es menos emocionante que cazar un misterio, pero suele salir mejor. Si busca una moto para uso diario, la fiabilidad gana a la sorpresa.

Qué hacer tras ganar: trámites, recogida y puesta a punto

Tras ganar, pague dentro del plazo y confirme por escrito cómo y cuándo se retira el lote. Organice el transporte con antelación. Muchas motos no están listas para circular. Puede requerir remolque o furgón. Si la moto está lejos, contemple el coste de envío como parte del total desde el minuto uno.

Después, haga una puesta a punto seria antes de usarla. Cambie aceite y filtro, revise refrigerante si lleva, compruebe frenos, cadena o correa, neumáticos y luces. Si desconoce el mantenimiento previo, trate la primera revisión como un “reinicio” de historial. Eso le dará seguridad y evitará averías que aparecen en las primeras semanas.

Por último, cierre la parte administrativa con orden. Titularidad, tasas, ITV si corresponde y seguro. Guarde facturas y documentos desde el principio. Una subasta bien gestionada termina con una moto que encaja en su plan, no con un problema que se queda en el garaje.

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