¡Bienvenida al taller Lebrijana!

Restauración de una Benelli 250 2C Elettronica

Al margen de los dos problemas que tenía enquistados en ese momento, el freno delantero de la Sanglas, y las bujías negras de la Ducati, a los cuales seguía dándole vueltas y dedicando los ratos que pasaba en el taller, ambas restauraciones estaban encaminadas y aunque aún quedaba mucho trabajo por hacer, me mataban las ganas de empezar otro proyecto.


Tal como había sucedido con la Ducati, centré mi búsqueda en motos de cilindrada media, entre 1975 y 1985, cerca del taller y que presentaran el estado más lamentable posible.

Estreché aún más el abanico priorizando las marcas que más me gustaban, como Sanglas, Ducati, Benelli, Laverda o Royal Enfield.

Las que más seguían llamando mi atención eran las Sanglas, sobre todo la 400T, modelo más antiguo que la Primitiva 400F de mi padre, sin arranque eléctrico ni frenos de disco, con unas líneas clásicas que me encantaban, sin embargo más cara que otros modelos. Consideré varias, pero no fui lo suficientemente rápido, no me convenció el precio, o estaban demasiado restauradas.

Estuve tentado de comprar otras Sanglas, 400E y 400F, incluso una Benelli de 500cc, pero su estado era aún peor de lo que yo buscaba, y eso era mucho decir.

Después de estas intentonas fallidas, otra Benelli llamó mi atención. Era una 250 2C Elettronica, bicilíndrica, de 2 tiempos. Era una moto más pequeña que la Sanglas o la Ducati, sin embargo más potente y veloz, de líneas clásicas y cumplía todos los requisitos: 250cc, 1979, Lebrija, y mucho trabajo por delante. Además era perfecta para una transformación Cafe Racer Low Cost.

Restauración Benelli 250 2C

Benelli 250 2C Elettronica

Lo que terminó por decidirme a comprarla fue el hecho de que fuera una moto bicilíndrica y de dos tiempos. Tanto Afortunada como Primitiva son motos de un solo cilindro y de 4 tiempos, hecho que para mi gusto las hace mucho más atractivas en cuanto a su sonido, sin embargo esta diferencia me permitiría aprender a restaurar un sistema mecánico completamente diferente.

Comprar una moto que arrancaba habría ido en contra de mis principios

El día que fui a verla hice el primer análisis de daños.

Restauración Benelli 250 2C

Aunque la imagen global era buena, al entrar en detalles la moto presentaba un estado bastante pobre en chapa y pintura, por lo que habría que pintarla al terminar su restauración.

Restauración Benelli 250 2C

Obviamente no arrancaba, ni lo había hecho al menos en los últimos 10 años. Comprar una moto que arrancaba habría ido en contra de mis principios, y habría librado a mis amigos de las innumerables entradas con el título “No arranca”.

A pesar de su estado decidí hacerme con ella y al día siguiente ya estaba en el taller. Tuve que esperar una semana hasta que pude escaparme y analizar en detalle qué era lo que habíamos comprado.

Había óxido, mucho óxido, de todos los tipos. Con el cariño que nos habíamos cogido mutuamente, no era lo que más me preocupaba, aunque crucé los dedos para que no hubiera atacado en profundidad al cromado.

Restauración Benelli 250 2C

Algunas piezas eran irrecuperables…

Restauración Benelli 250 2C

El asiento también habría que retapizarlo, aunque la estructura había aguantado bien.

Restauración Benelli 250 2C

Tal como había visto el primer día, la moto necesitaba una capa urgente de pintura.

El sistema eléctrico presentaba cables pelados y cortados, así como numerosos terminales que no iban a ninguna parte, por lo que habría piezas importantes que habían desaparecido. La batería, de 6V, habría que sustituirla por una nueva. No tenía intermitentes y todas las lámparas (bombillas) estaban fundidas.

Restauración Benelli 250 2C

Los carburadores, aparecían muy sucios por fuera, aunque habría que verlos por dentro. El cable que unía el puño del gas con uno de ellos estaba roto.

Restauración Benelli 250 2C

Las llantas estaban muy oxidadas, y la delantera presentaba una deformación pedía a gritos un cambio.

Restauración Benelli 250 2C

Relojes y mandos, si bien habría que volverlos a pintar, no estaban demasiado deteriorados.

Restauración Benelli 250 2C

Restauración Benelli 250 2C

 

Contra todo pronóstico la moto frenaba, tanto con el freno de disco delantero, como con el de tambor trasero. Intentaría tocarlos lo menos posible, ya que tanto la Sanglas como la Ducati frenaban cuando llegaron a mis manos, y a día de hoy constituyen mi mayor quebradero de cabeza.

A pesar de que podía accionarse el embrague, las marchas no entraban, por lo que los discos debían de estar pegados.

Los pistones de ambos cilindros se movían al accionar el pedal de arranque porque, insensato de mí, había vuelto a comprar una moto sin arranque eléctrico. Parecía que no había quedado escarmentado con la Ducati. No obstante, la compresión era mucho menor, al tratarse de cilindros de 125cc, frente al cilindro de 400cc de la Sanglas por ejemplo.

Al margen de todo esto la moto estaba perfecta…

Tenía mucho, pero que mucho trabajo por delante, y sobre todo muchas, muchísimas ganas. La primera italiana, dos tiempos y bicilíndrica había llegado al taller. Ya tenía un nombre, la llamaríamos Lebrijana.

 

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