Pasos para restaurar una moto y no morir en el intento.

A la hora de afrontar una restauración, debemos seguir un orden estricto, si no queremos acabar con la paciencia de nuestra moto y con la nuestra propia. Esto fue lo que aprendí después de darme de bruces contra la realidad en mis primeras restauraciones.


Las restauraciones de Primitiva y Afortunada habían sido erráticas y sin disciplina: llegaba al taller, veía una pieza que debía ser restaurada y me ponía con ella. Esto había provocado que el tiempo de restauración se alargase hasta límites indeseables, con más de un año por moto.

Hoy puedo recomendar los siguientes pasos para restaurar una moto:


1. Recepción de la moto y análisis de daños. Fotografía de absolutamente todo: dentro de dos meses te sobrarán piezas por todos los lados.

2. Arranca la moto. Sí, lo sé, creerás que me he vuelto loco. ¿Cómo voy a arrancar la moto si ni siquiera he empezado a restaurarla? Inténtalo al menos, dedícale un par de días. Es importante constatar que la moto no tiene ningún problema mecánico grave que después no serás capaz de solucionar. Reparaciones mecánicas de importancia sobre tu moto recién restaurada podrán arruinar todo el esfuerzo que hayas hecho en pintura o pulidos.

3. Desmontaje completo de la moto. Fotografía de cada pieza, etiquetado y embalaje. Sólo así seremos plenamente conscientes de la tarea que tenemos por delante.

4. Presupuesto de restauración. Esta es una fase dura, pero sobre todo tienes que ser realista y evitar engañarte a tí mismo. Calcula el precio de las piezas que tendrás que comprar si no puedes restaurarlas tú mismo. No olvides incluir cromados, neumáticos y aceites. Esta fase puede desanimarte si la realizas a conciencia, pero es mejor dejar un proyecto el primer día que dejarlo a medias con un agujero en el bolsillo. Si la cifra no te cuadra, vende la moto por piezas.

5. Restaura pieza a pieza, concienzudamente. No vale el “cuando ya esté todo montado le sacaré brillo”. No, cada pieza debe estar perfecta antes de ser montada en la moto, cualquier restauración a posteriori pondrá en peligro las piezas que la rodeen.

6. Renueva la tornillería. Por pereza, se suele prescindir de este paso. Te recomiendo que cojas todos los tornillos de la moto, vayas a una ferretería y encargues uno nuevo de cada tipo. A la larga lo agradecerás, el coste es pequeño, y el resultado inmejorable.

7. Una vez hayas restaurado cada pieza ve montándolas sobre el chasis, como si de un lienzo en blanco se tratase. Básate en las fotos del primer día, así como en un manual de despiece, si es que tienes la suerte de conseguirlo.


Estos pasos fueron los que seguí con nuestra Benelli 250 Elettronica. Después del análisis de daños y de haber conseguido que arrancase, detecté un ruido en el motor, un golpeteo que estropeaba el sonido de dos tiempos cuando la moto estaba en primera. Antes de comenzar con la restauración estética, habría que desmontar el motor para arreglarlo y, puestos a desmontar el motor… bien podía desmontarse la moto entera.

Me puse manos a la obra con tan titánica tarea, descubriendo partes a las que la limpieza inicial no había llegado y con las que me tuve que emplear a fondo.

Al abrir el embrague descubrí que la mayor parte de los discos de ferodo estaban pegados, de forma que los separé y limpié. Por lo demás no parecía que hubiera mayor problema. Probablemente el empujador, pieza que conseguía que los discos se separasen al accionar el embrague, no estaba correctamente regulado, pero eso habría que hacerlo con la moto funcionando.

Después de cerrar el embrague y comprobar que los engranajes de cada marcha entraban sin problema me dispuse a desmontar el resto de la moto.

Con extrema paciencia restauré cada una de las piezas de la moto. Quité el óxido, limpié y pulí todos los cromados. Pinté aquellas partes del chasis que presentaban desconchones y mandé a pintar depósito y cachas. A excepción de los intermitentes y la batería, apenas tuve que invertir en comprar piezas nuevas.

 

Finalmente, con ayuda de mi amigo Carlos fuimos montando pieza a pieza toda la moto.

 

El resultado fue espectacular, una moto que pocos meses antes sólo era un trozo de óxido con ruedas se había transformado en una preciosa clásica italiana. Tan sólo restaba comprobar si una vez restaurada la moto arrancaba y el sonido había desaparecido…

Pero eso era otra historia.

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