La ruta del Ché. Historia de la Poderosa.

Corría el año 1951, Ernesto Guevara, aún un joven estudiante de medicina de 23 años, y su amigo Alberto Granado, bioquímico de 29, decidieron embarcarse en una aventura que les habría de llevar desde Argentina hasta Venezuela, atravesando todo el continente sudamericano. La montura elegida para la hazaña fue la moto de Granado, una Norton 500 de 1939, a la que había apodado La Poderosa II.

Restauración de motos clásicas.

Ambos jóvenes querían descubrir la realidad profunda de Latinoamérica, y no encontraron mejor manera de hacerlo, que recorriéndola pueblo a pueblo, a lomos de una motocicleta, atravesando grandes ríos, selvas y montañas. Durante los siete meses que duró la aventura, vivieron de cerca las penurias de los pueblos indígenas, las enfermedades que asolaban el continente, y la realidad de una tierra que comenzaba a desperezarse.

Partieron con el alba de un 29 de Diciembre, el de 1951, por delante 12.000 largos kilómetros a través de maltrechos caminos. La Poderosa II, cargada como iba con los dos amigos y todo lo necesario para tan larga aventura, dio con sus hierros en el suelo a la mínima de cambio, y con ella, los huesos de Ernesto y Alberto. Este último, más manitas, fue arreglando cada avería a base de mucho alambre y cinta adhesiva.

Salieron de San Francisco, al este de Córdoba, en Argentina. Desde allí enfilaron la ruta sur para atravesar los polvorientos caminos de la Patagonia, más tarde virarían hacia el norte, rumbo a los nevados Andes, para entrar en Chile. Allí empezaron a escasear sus provisiones, e intercambiaron servicios médicos a cambio de comida, hospedaje e incluso mecánica para la maltrecha Poderosa. Fue en una de estas obligadas paradas para arreglar la Norton, cuando ambos amigos tuvieron que poner pies en polvorosa, ante las sospechas del mecánico de que su mujer había caído en los brazos del mujeriego Ché.

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La fiel Poderosa daba en Chile sus últimas boqueadas, no hubo mecánico que la resucitara y tuvo que ser abandonada en una cuneta. Aquí acababa el periplo de esta Norton 500, verdadera protagonista de nuestra historia. Su motor monocilíndrico de 490cc alcanzaba una potencia de 29CV, y unos nada desdeñables 125km/h. Su uso militar en la II Guerra Mundial le habían granjeado muy buena prensa, pero su chasis rígido y su suspensión delantera por paralelogramo no fueron la mejor opción para un viaje con dos personas a bordo, por caminos sin asfaltar y carreteras de montaña.

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Tras abandonar a la Poderosa, Ernesto y Alberto continuaron su viaje a dedo. Atravesaron el desierto de Atacama, adentrándose en Perú, donde visitaron el Machu Picchu. Más tarde cruzaron el Amazonas, y a bordo de una balsa fueron llevados a la leprosería de San Pablo, donde pasaron unos días cuidando a los enfermos que allí eran aislados y tratados. Fue una experiencia que les cambiaría para siempre.

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Finalmente cruzaron Colombia y llegaron a Venezuela, el punto marcado como fin del viaje. Ambos recogieron sus vivencias por escrito, el Ché en sus Notas de Viaje y Alberto Granado en su Con el Ché por Sudamérica. En 2004 se rodó la película Diarios de motocicleta, de Walter Salles, que narra esta interesante aventura.

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