La maldición de Afortunada

Restauración de una Ducati Forza 350

Afortunada lleva más de un año sin arrancar. La última vez que lo hizo exhaló una última bocanada de humo negro, como negra terminó su última bujía. Esta semana tenemos una única misión: resucitarla.


Esta Ducati del 81 estaba dando muchos más problemas de los esperados. Sus problemas de carburación, y sobre todo, el soberano esfuerzo que teníamos que hacer para arrancarla, la habían confinado a un rincón del taller, donde dormía bajo una manta mientras dedicábamos nuestros esfuerzos a motos más agradecidas.

Reconozco que para paliar mis remordimientos, y no darla por imposible, había mandado el asiento a tapizar y depósito y cachas a pintar (después del fracasado intento de pintarla yo mismo).

 

Ducati Forza Cafe Racer

 

Había quedado preciosa, y era justo eso lo que la había salvado de la quema. Una moto tan bonita no podía seguir dentro del taller, estaba hecha para la calle.

Comenzamos comprando las piezas que le faltaban, fundamentalmente la tobera de admisión y el juego de juntas del carburador, que (creíamos) eran las causantes de la excesiva entrada de aire en la mezcla, lo que provocaba la acumulación de carbonilla en la bujía.

 

Restauración Ducati Forza

 

Con la moto subida al banco terminamos de montar todo lo que faltaba, y la dejamos lista para sentencia. Ese día me negué a bajarla. Bajarla significaba el peligro del retroceso del pedal de arranque, las jornadas maratonianas de patadas. Bajarla significaba el miedo al fracaso.

Al día siguiente engañé a mi amigo Peluso, mucho más hábil que yo con la pierna, o al menos eso le hice creer para adoptar yo una muy intelectual posición, cuaderno en mano, anotando cada cambio que probábamos en la configuración del encendido y el carburador. Mientras, Peluso se dejaba la pierna en el pedal de arranque.

Tras varios intentos y después de maniobrar con los dos tornillos del carburador (circuitos de alta y de baja), la moto arrancó.

 

 

La cadencia era relativamente buena, estable. A partir de ese momento arrancó con facilidad. Su compás sólo se vio afectado cada vez que la bujía se cubría con carbonilla, impidiendo el salto de la chispa.

Esta maldita moto no se contentaba con reírse de nosotros quemando bujías.

Por las tardes, a pesar del calor, me presentaba en el taller y, casi a oscuras, pasaba largas horas buscando una solución. Uno de esos días, mientras repasaba los manuales, empecé a oler a humo. No había tocado la moto en toda la tarde, pues seguía enfrascado en la lectura, de espaldas al taller. Al darme la vuelta, Afortunada ardía.

Esta maldita moto no se contentaba con reírse de nosotros quemando bujías, quería acabar con su restauración, como pidiendo a gritos que la dejaran en paz, que nadie le había preguntado si quería seguir como estaba, abandonada bajo una capa de polvo y óxido en un cuartel de la Guardia Civil.

Mientras intentaba salvar lo que podía y sobre todo, alejar las botellas de gasolina, descubrí que el interruptor provisional de encendido que habíamos instalado para facilitar el arranque, había quedado mordido por la horquilla, provocando un cortocircuito que había originado el incendio de toda la instalación eléctrica.

Conseguí cortar los cables y separarlos de la moto, sofocando así el incendio. El fusible que debía haberlo hecho, no había cumplido su función, por el contrario, se había carbonizado por completo.

 

Restauración Ducati Forza

 

Restauración Ducati Forza

 

No me desanimé. Esa misma tarde rehíce todo el circuito, dejando la moto en el mismo punto en el que se encontraba antes del incendio. Aparte de los cables y una de las cachas, que se había quemado por dentro, no había daños mayores.

Al día siguiente volvió a arrancar, como si nada hubiese pasado. Incluso la sacamos un rato a la calle, para cambiarla un poco de aires.

 

Ducati Forza Cafe Racer

 

Al volver al taller, tratamos de arrancarla otra vez. La maldita, como si de una coz se tratara, me devolvió la patada con el pedal de arranque, provocándome un esguince. La semana había terminado, al menos para mí.

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8 comentarios en “La maldición de Afortunada”

  1. Jajaja, una semana más le doy. Hemos comprado un arrancador eléctrico, como los de las carreras de motos, y ya no le queda otra! Si no, mándanos tu dirección y te la mandamos!

    Gracias por leernos, un abrazo!

  2. En realidad, la maldición de las Ducati es el amor odio que sientes por ellas. No hay moto en la que necesite hacer un esfuerzo tan grande a la hora de arrancarla, qué duras son…
    Hace poco en una concentración de clásicas, le pregunté a un abuelo, ya un poco mayor el hombre, y que tenía una Scramler, que cómo le iba con ella. Me respondió que fenomenal, que era una moto muy buena y que llevaba muchos años con ella, pero que cuando tenía que arrancarla, ” siempre se ponía al lado de un hombre…”

    1. Toda la razón Moreti, son preciosas (sobre todo a medida que te remontas atrás en el tiempo), suenan como ninguna y tienen un “nosequé” que producen esas 6 letras, pero ¡ay amigo cuando las tienes que arrancar! Con lo bien que se arranca una Sanglas de la misma o más cilindrada!

      Este fin de semana me toca arrancarla de nuevo, así que a ver qué tal…

      Un abrazo y todo un honor que nos leáis desde el Classic Club Salubinia!

  3. Hace poco que he descubierto vuestra web, pero me encanta. No hay muchas publicaciones de este tipo, con consejos prácticos útiles sin gastar sacos de dinero en cada moto.

    Yo de momento he sobrevivido a 2 restauraciones, una antorcha del 78 y una ossa c2 del 62.

    Llamadme loco, pero ahora me estoy preparando para empezar un proyecto de restauración de una ducati vento. Aún ni siquiera me he decidido por ninguna de las que he visto en venta. Pero tengo la decisión tomada.

    Creo que sería interesante crear una sección para que los lectores cuelguen sus fotos del antes y después de sus proyectos, o similar.

    Seguid así, estáis haciendo un trabajo muy interesante.

    1. Hola Josemi,

      Muchas gracias por tu comentario y por leernos! Me encanta tu idea, voy a ver cómo podemos crear esa sección y te aviso para que nos cuentes cómo te fue con la Antorcha y la Ossa. La Vento es muy parecida a la Forza y tengo amigos que la tienen, así que si tienes cualquier duda me dices.

      Un fuerte abrazo!

      1. Es cierto que las momo cilíndricas de 350 de ducati son prácticamente iguales. Incluso las versiones desmo italianas son iguales, se puede instalar una culata desmo en la forza o en la vento, sin tener que adaptar nada, aunque son muy difíciles de encontrar y altamente delicadas.

        He estado mirando también el tema de encendidos electrónicos, pero son muy caros, de momento me centraré en hacer un informe del estado de lo que compre, intentar que funcione, y mejorar un poco la estética.

        Vosotros habéis hecho algún avance en afortunada? El arranque eléctrico ha funcionado alguna vez? La vento solo lleva pedal, y por lo que he oído, los motores de arranque de esta época no duraban mucho.

        Saludos

        1. El motor de arranque se lo quité el primer día la verdad, lleva un mecanismo mediante cadenas desde el piñón del motor al eje de arranque que no me gustó nada y que saltó por los aires nada más accionarlo… A patada la verdad es que es criminal, pero no queda otra. Eso sí, para ponerla a punto tuve que comprar un arrancador de rodillo!

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