Descubriendo a Raimunda

Raimunda, la veterana del taller, con 50 años, por fin ha salido del baúl donde dormía desde Marzo. Para mí, esta pelirroja es la más bonita del baile, pero sin lugar a dudas la que más trabajo tiene por delante.


Restauración Sanglas 400T

 

Después de hacer el análisis de daños, la había desmontado y guardado en un baúl. Teníamos demasiados frentes abiertos y el haberla visto cada vez que entraba en el taller habría sido una tentación demasiado dolorosa.

La moto había arrancado, razón suficiente para comenzar con las tareas estéticas. Quería ir paso a paso, pieza a pieza, aunque ello supusiera una larguísima restauración. Raimunda era mi moto favorita, y si mi padre tenía su propia Sanglas del 79, no iba a ser yo menos con la mía del 66.

Con este objetivo, comencé la restauración por el chasis. Debía ser el lienzo donde iría colocando cada una de las piezas que fuera restaurando. La idea era la misma que siempre, intentar recuperar las piezas originales, para mantener el alma de la moto intacta y abaratar los costes de la restauración.

 

Restauración Sanglas 400T

 

Comenzamos soldando la barra del chasis que se había partido al quitar la horrenda caja de pizzas. Después decapé y lijé a conciencia todo el chasis y lo pinté en la enésima cabina de pintura improvisada. Como siempre: imprimación de metales, pintura y barniz, y sobre todo muchísima lija. Ya había desistido de pintar las piezas más sensibles (depósito y cachas), pero el chasis era algo que podía pintar yo mismo perfectamente.

 

Restauración Sanglas 400T

Restauración Sanglas 400T

Chasis con capa de imprimación

 

Después de los buenos resultados obtenidos con el chasis, le llegó el turno a piezas menores: basculante, soporte del faro, caballete, filtro de aire y amortiguadores delanteros. Con la excusa de preparar estas piezas, al fin pude hacerme con uno de mis mayores caprichos: una cabina de chorreado de arena.

 

Restauración Sanglas 400T

Trufa y Popi disfrutando de la adquisición

 

Si bien cumple a la perfección con su función, decapar y desoxidar las piezas pequeñas, mi compresor no tiene la potencia necesaria para lograrlo de manera rápida, por lo que tengo que repetir muchas veces el proceso. Me apunté el siguiente capricho de la lista y seguí con las herramientas que tan buenos resultados me habían dado siempre: Dremel y el taladro con cepillo de decapado.

 

Restauración Sanglas 400T

 

Aunando estas herramientas, decapante y sobre todo mucha, muchísima paciencia, conseguí transformar piezas casi inservibles en elementos dignos de la abuela de Donkey Motorbikes. Como si de una prueba de visión se tratara, todo iba pasando del engendro rojo, al original azul, después al gris metálico, blanco imprimación y definitivo negro brillo.

 

Restauración Sanglas 400T

Restauración Sanglas 400T

Restauración Sanglas 400T

 

Empezaban a verse resultados.

 

Restauración Sanglas 400T

Restauración Sanglas 400T

 

Reconozco que esos días salí mareado del taller, de tanto aspirar decapante, pintura y óxido.

Para terminar con la primera fase de remozado de la Sanglas 400T, subí su pesadísimo motor monocilíndrico a la mesa para revisarlo y limpiarlo.

 

Restauración Sanglas 400T

 

El motor es precioso, gigante, bien acabado y con muchísima personalidad. Supongo que no soy objetivo, pues las Sanglas son de lejos mis motos favoritas, pero pensar que este prodigio de la ingeniería salió de una fábrica en Barcelona hace 50 años me provocaba escalofríos.

Lo abrí por todas partes: tapa de embrague, caja de cambios, piñón de ataque, culata, pistón,… y constaté que a simple vista todo estaba en su sitio y con un más que adecuado estado de conservación. Más adelante comprobaríamos su compresión pero por ahora era suficiente.

 

Restauración Sanglas 400T

Restauración Sanglas 400T

Restauración Sanglas 400T

 

Me limité pues a limpiarlo a conciencia, así como a pulirlo a cepillo. Quería que brillara, pero no que reflejara.

Tras varios días de intenso trabajo quedé satisfecho con el resultado.

 

Restauración Sanglas 400T

Restauración Sanglas 400T

 

Había recorrido la mitad del camino, y cada vez tenía más ganas de llegar al final. Con semejante compañera daba igual que el camino fuera largo y duro.

 

Restauración Sanglas 400T

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