El cementerio de las motos olvidadas

Tengo un problema, lo reconozco. Me apasiona cualquier mecanismo con más años que yo, cualquier hierro oxidado que haya cumplido alguna función más o menos ingenieril, cualquier artilugio metálico de dudosa utilidad. Esto desemboca en un síndrome de Diógenes que enfada a mi padre, desespera a mi novia, hace desconfiar a mis vecinos y reír a mis amigos. Fue esta obsesión la que me llevó a dar con mis huesos en un desguace.


Desguace motos clásicas

Los desguaces son lugares en los que se detiene el tiempo. Lugares por los que puedes pasear tranquilamente sin que ningún dependiente se acerque preguntándote si necesitas ayuda, es más, te costará trabajo conseguir la ayuda de cualquier dependiente. No deja de ser un mercadillo de cosas que dejaron de funcionar, que vieron tiempos mejores y esperan inexorablemente a que su tiempo se acabe, en forma de trituradora de chatarra, o que alguien las encuentre y les dé una segunda oportunidad.

Dado que no puedo ir todos los fines de semana al taller, a veces, para matar el gusanillo, me paseo por el desguace de mi ciudad, en busca de piezas que puedan servirme en las restauraciones. He de reconocer que la mayoría de las veces vuelvo con las manos vacías, pues casi la totalidad de las motos enterradas en ese cementerio son scooters de baja cilindrada, de las que, si bien podría aprovechar alguna pieza, no constituyen mi objetivo.

Aun así, en largos y entretenidos paseos, y mirando debajo de otras motos más modernas, he logrado encontrar alguna que otra antigua joya.

Un desguace es por ejemplo, lugar de retiro de muchas Vespas, que correrán sin duda mayor suerte que la mayoría de sus hermanas, al estar tan de moda hoy en día. Este era el caso de todas las que encontré.

 

Vespa desguace

 

Vespa desguace

 

Vespa desguace

 

Encontré asimismo otras motos más clásicas, por las que sí me interesé, sin embargo, en el desguace, y con buen criterio, no tenían intención de venderlas por piezas, y a mí se me acumulaban las tareas antes de poder comprar otra moto nueva.

 

Desguace motos clásicas

Peugeot V3 Sport

Ossa desguace

Ossa TE-250

Sanglas desguace

Sanglas 400Y

Había muchas, muchas motos de carretera de gran cilindrada, que habían acabado allí después de algún triste siniestro. Fue en ellas en las que puse mi atención, en busca de una bomba que pudiera solventar nuestro problema con los frenos de la Sanglas.

Me centré en aquellas que contaban con doble disco de freno delantero, pues serían las que montasen bombas capaces de mover más caudal de líquido de frenos. A excepción de una radial, por la que me pedían una fortuna, todas ellas eran de forma cuadrada, menos vistosas que la que montaba la Sanglas, pero si quería pasar la ITV, tendría que renunciar a la estética por la funcionalidad que esperaba conseguir de estas bombas.

Finalmente me decanté por la bomba de una Honda CBR de 600cc. Si esa bomba podía frenar a una CBR a 250km/h tendría que clavar a la Sanglas en el asfalto. La elegí porque parecía que se encontraba en buen estado y porque la maneta mantenía una línea clásica a pesar de los 20 años de diferencia.

 

Desguace motos clásicas

 

Cruzaba los dedos para que la visita al cementerio de motos no hubiera sido en balde. Parte de la sangre de una moderna CBR correría ahora por las venas de una vieja Sanglas.

 

Desguace motos clásicas

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4 comentarios en “El cementerio de las motos olvidadas”

  1. Hola, he conocido tu pagina buscando informacion para restaurar una moto. Te felicito por tu trabajo. He adquirido una moto guzzi 250 que creo que es igual a tu benelli 250. Estoy impaciente por ver mas sobre esa restauracion. Gracias!

    1. Hola José Carlos!

      A Lebrijana ya la tenemos rodando y terminada, aunque es verdad que nos quedan cosas por publicar aún… En cualquier caso, cualquier duda que tengas escríbeme y te intento ayudar si está dentro de mis conocimientos!!

      Mucho ánimo con esa restauración.

      Un abrazo!

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